Prólogo.- El Libro de Juegos, Dados, Tablas

ProloDados

 No intenta este escrito la traducción exacta del mismo, sino recoger lo que a los juegos se remite con más o menos acierto por parte de quien dedico un cierto tiempo a recopilar analizar e investigar los mismos con la muy poca información que de el hay disponible y que en algunos casos, no se completa o por falta de información o porque quien lo tradujo así lo deseo, no obstante, creo haber recogido la mayoría de los juegos recogidos en el códice alfonsino, pudiendo ser este trabajo un estupendo punto de partida para quien desee continuar y ampliar esta obra o para quien desee conocer algo más de este estupendo compendio de juegos realizado en el siglo XIII.

Por tanto se puede decir que esta obra representa una libre interpretación del libro de juegos que Alfonso X mando redactar y que en medida de lo posible se intento que fuera lo más fiel al escrito realizado por el monarca.

Es por esta razón que, quien les escribe, solo esté interesado en los juegos, pudiéndose encontrar algún error en lo que a las lenguas romances se refiere y no es mi intención profundizar en las estructuras gramaticales ni en las orales por escaparse a mi entendimiento el conocimiento de las mismas.

Lo que si puedo asegurar es un buen rato de entretenimiento con esta pequeña obra, y si así lo consigo el objetivo estará cumplido.

Yuyu Septiembre 2011

Prologo:

Libro de Alfonso X de los Juegos (Libro de los Juegos “o” Libros del Axedrez, Dados et Tablas “) es una valiosa fuente de información de los juegos del pasado. Fue encargado entre 1251 y 1283 dC por Alfonso X, el rey de León y Castilla. Consta de 98 páginas encuadernado en pergamino de piel de oveja, e incluye 150 dibujos a todo color. Se dice que una de las primeras obras maestras de la literatura europea escrito en un lenguaje coloquial.

Ahora lo alberga la biblioteca del monasterio de San Lorenzo del Escorial. Aunque hay investigadores que están trabajando en las traducciones.

Las imágenes digitales fueron capturadas utilizando una edición facsímil del manuscrito. TI6 de la biblioteca de El Escorial (Madrid), es una fiel reproducción en color del siglo XIII códice Alfonsino, integrado por 98 hojas de pergamino. 29 x 42 cm, encuadernado en piel estampada con el símbolo de la parrilla de El Escorial e ilustrado con 150 miniaturas que ocupa el tercio superior de cada página. (ISBN 84-85935-28-4). La mayoría de los gráficos son grandes, pero han sido recortadas para mostrar sólo las ilustraciones de anuncios de texto en cada página.

El Libro de ajedrez, dados y tablas tiene un breve prologo en el que Alfonso X explica sus razones para recopilar tal libro. Resulta que estos juegos pueden verse como reflejo de la vida misma y requieren las mismas habilidades para ganarlos que las que necesitamos para sobrevivir. Alfonso X defiende esta idea mediante un cuento (llamado enxiemplo o “ejemplo” en la época) que parece ser de una tradición oriental. (Téngase en cuenta que una de las traducciones llevadas a cabo bajo su patrocinio fue del libro Calila e Dimna, una colección de fábulas o cuentos morales árabes, de una tradición que se remonta a la India.)

Por que toda manera de alegria quiso Dios que ouiesen los omnes en sí naturalmientre por que pudiessen soffrir las cueytas e los trabaios quandoles uniessen; por end los omnes buscaron muchas maneras por que esta alegria pudiessen haber complidamientre.

Onde por esta razon fallaron e fizieron muchas maneras de iuegos e de trebeios con que se alegrassen. Los unos en caulgando assi como boffordar, e alanzar, e tomar escud e lanza, e tirar con ballesta o con arco, o otros iuegos de qual manera quiere que sean; que se pueden fazer de cauallo. E como quiere que ello se torne en usu e un pro de fecho de armas porque non es esso mismo; llamanle iuego. E los otros que se ffazen de pie son así como esgremir, luchar, correr, saltar, echar piedra o dardo, ferir la pellota, e otros iuegos de muchas naturas en que usan los omnes los miembros porque sean por ello mas rezios e recibam alegria.

Los otros iuegos que se fazen seyendo; son assi como iogar acedrex e tablas e dados, e otros trebeios de muchas maneras. E como quiere que todos estos iuegos son buenos cadaunos en el tiempo e en el logar o conuienne: pero porque estos iuegos que se fazen seyendo son cutianos e se fazen tan bien de noche como de dia: e porque las mugieres que no caulgan e estan encerradas an a usar desto: e otrossi los omnes que son uieios e flacos o los que han de auer sus plazeres apartadamientre por non reciban en ellos enoio nin pesar: o los que son en poder ageno assi como prision o en catiuerio o que una sobre mar. E comunalmientre todos e aquellos que han fuerte tiempo: porque non pueden caualgar nin yr a casa ni a otra parte; han por fuerza de fincar en laqs casas e buscar algunas maneras de iuegos con que hayan plazer e se conorten e no esten baldios.

E por ende nos don Alffonso, por la gracia de dios Rey de Castiella, de Toledo, de Leon, de Gallizia, de Seuilla e de Cordoua, de Murcia, de Jahen e del Algarue, mandamos fazer este libro en que fablamos en la manera daquellos iuegos que se fazen más apuestos, assi como acedrex e dados e tablas. E como quier que estos iuegos sean departidos de muchas maneras, por que el acedrex es mas noble e de mayor maestria que los otros, ffablamos del primeramientre.

Pero ante que esto digamos queremos amostrar algunas razones segunt los sabios antiguos dixeron, por que fueran falladas estas tres maneras de iuegos, assi como acedrex e dados e tablas. Ca sobresto dixeron muchas razones queriendo cadauno mostrar porque fueran fallados estos iuegos, pero aquellas que son más ciertas e más verdaderas, son estas:

Puesto que Dios quiso que los hombres tuvieran todo tipo de alegría naturalmente en si para soportar las aflicciones y dificultades de la vida cuando éstas les sobrevinieran, por ende los hombres buscaron muchas maneras de disfrutar de esta alegría plenamente.
Así que por esta razón hallaron e hicieron muchos tipos de juegos y diversiones con los que se alegrasen, por ejemplo, algunos a caballo, como bohordar (un juego que consistía en tirar desde el caballo una caña a un blanco), tirar lanzas, pelear en justas y torneos, y tirar flechas con la ballesta o el arco, u otros juegos a caballo de todo tipo; y aunque esto se considere una practica que beneficia el aprendizaje del uso de las armas, como no es literalmente una lucha, lo llamamos juego. Y los que se hacen de pie son por ejemplo, la esgrima, la lucha, correr, saltar, el lanzamiento de piedras y dardos, jugar a la pelota y otros juegos de muchos tipos que los hombres usan para hacerse más fuertes y para alegrarse.

Los otros juegos que se hacen sentado, son, por ejemplo, jugar al ajedrez, a las tablas (es decir los juegos de mesa que combinan estrategias con el azar), y a los dados y otras diversiones de muchos tipos.

[Alfonso explica que estos juegos de mesa que se hacen sentado pueden jugarse a diario y en cualquier lugar y momento, de día o de noche, y son por eso convenientes para las mujeres, para los ancianos y débiles, para los que buscan la tranquilidad, o para los que están en la cárcel o haciendo un viaje en barco, es decir, toda persona que se encuentre desocupada y confinada a su casa u otro lugar.]

Y por ende, nos, don Alfonso, por la gracia de Dios rey de Castilla, de Toledo, de Leon, de Galicia, de Sevilla y de Cordoba, de Murcia, de Jaén y del Algarve, hemos mandado hacer este libro en el que hablamos de la manera en la que se juegan los juegos más gentiles, como el ajedrez, los dados y las tablas. Y aunque hay muchas categorías de juegos de este tipo, por ser el ajedrez más noble que los otros y porque exige mayor maestría, hablamos de él primero.

Pero antes de que digamos esto queremos mostrar algunas cosas según las dijeron los sabios antiguos, para explicar como se hallaron estos tres tipos de juego, a saber, el ajedrez, los dados y las tablas. Sobre esto dijeron muchas cosas queriendo cada uno de ellos mostrar el origen de estos juegos, pero aquella explicación que es más cierta y verdadera es esta:

Segunt cuenta en las ystorias antiguas, en Jndia la mayor ouo un Rey que amaua mucho los sabios e tenielos siempre consigo e faziales mucho a menudo razonar sobre los fechos que nascien de las cosas. E destos auie y tres que tenien sennas razones. El uno dizie que mas ualie seso que uentura.
Ca el que uiuie por el seso, fazie sus cosas ordenadamientre e aun que perdiesse, que no uaie y culpa, pues que fazie lo quel conuinie.

Ell otro dizie que mas ualie uentura que seso, ca si uentura ouiese de perder o de ganar; que por ningun seso que ouiese; non podrie estorcer dello.

Ell tercero dizie que era meior qui pudiese ueuir tomando de lo uno e de lo al, ca esto era cordura; ca en el seso quanto meior era; tanto auie y mayor cuydado como se pudiesse fazer complidamientre. E otrosi en la uentura quanto mayor era; que tanto auie y mayor peligro porque no es cosa cierta. Mas la cordura derecha era tomar del seso aquello que entendiesse omne que mas su pro fuesse, e de la uentura guardarse omne de su danno lo mas que pudiesse e ayudarse della en lo que fuesse su pro.

E desque ouieron dichas sus razones much affincadas mandoles el Rey que le aduxiesse ende cada uno muestra de prueua daquello que dizien, e dioles plazo qual le demandaron. E ellos fueronse e cataron sus libros; cada uno segunt su razon. E quando llegó el plazo; uinieron cada uno antel Rey con su muestra.

E el que tenie razón del seso; troxo el el acedrex con sus iuegos, mostrando que el que mayor seso ouiese e estudiesse apercebudo podrie uencer all otro.

E el segundo que tenie la razón de la uentura troxo los dados mostrando que no ualie nada el seso si no la uentura, segunt parescie por la suerte, llegando el omne por ella a pro o a danno.

E el tercero que dizie que era meior tomar de lo uno e de lo al; troxo el tablero con sus tablas contadas e puestas en sus casas ordenadamientre e con sos dados, que las mouiesen pora iugar, segunt se muestra en este libro que fabla apartadamientre desto, en que faze entender que por el iuego dellas; que el qui las sopiere bien iogar, que aunque la suerte de los dados le sea contraria; que por su cordura podrá iogar con las tablas de manera que esquiuará el danno quel puede uenir por la uentura de los dados.

Folio 02R

Según se cuenta en las historias antiguas, en India hubo un rey que amaba mucho a los sabios y siempre los tenia consigo y les hacia hablar a menudo sobre las cosas y su origen. Entre estos, había tres, cada uno con su opinión. Uno decía que era más valiosa la inteligencia (seso) que la suerte (ventura) porque el hombre que vivía a base de su inteligencia hacia las cosas ordenadamente y aunque sufriera un revés en la vida, no tenia culpa en ello, ya que él hacia todo lo que le convenía.

El otro decía que más vale la suerte que la inteligencia, ya que si perder o ganar dependía de la suerte, no importaba la inteligencia que uno tuviera, uno no podría evitar su suerte.

El tercero decía que era mejor el hombre que pudiese vivir tomando de lo uno y de lo otro, pues esto era la sabiduría, porque en lo relativo a la inteligencia, cuanto mejor era esta, tanto mayor seria la habilidad intelectual para saber actuar debidamente. Y asimismo, en lo relativo a la suerte, cuanto más se tenia, mayor era el peligro [de perder], porque la suerte no es cosa segura. Pero lo más sabio era tomar de la inteligencia aquello que uno entendiese que más le beneficiara y protegerse en cuanto uno podía de la mala suerte y aprovecharse lo más posible de la buena suerte.

Y en cuanto hubieran dicho sus opiniones muy enfáticamente, el rey les mando que le trajera cada uno algo como prueba de aquello que decían y les dio el tiempo que ellos quisieran. Y ellos se fueron y miraron sus libros cada uno según su opinión y cuando llego el plazo, vino cada uno ante el rey con su prueba.

El que defendía la inteligencia trajo el ajedrez con sus piezas mostrando que el que mayor inteligencia tuviese y estuviera perspicaz, podría vencer al otro.

Y el segundo, que defendía la suerte, trajo los dados mostrando que no valía para nada la inteligencia sino la suerte y según fuera ésta, uno alcanzaría provecho o daño.

El tercero, que dijo que era mejor tomar de lo uno y de lo otro, trajo el tablero con sus piezas contadas y puestas en sus casillas ordenadamente y con sus dados, para luego mover las piezas para jugar, según se muestra en este libro que habla de esto en apartados, en los cuales hace entender que jugando a las tablas, el que sepa jugar bien, aunque la suerte de los dados le sea contraria, por su inteligencia, podrá jugar con las tablas de manera que esquivará el daño que le pueda venir por la suerte de los dados.

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